La ansiedad y el estrés son compañeros frecuentes en la vida actual. Aunque en pequeñas dosis pueden motivarnos y ayudarnos a mantenernos activos y a reaccionar ante los retos, cuando se vuelven persistentes o intensos pueden limitar nuestra capacidad para disfrutar de la vida. Comprender cómo se manifiestan y qué herramientas podemos usar para gestionarlos es clave para recuperar nuestro bienestar.
¿Qué es el estrés y cómo se relaciona con la ansiedad?
Primero veamos qué diferencia hay entre estrés y ansiedad.
El estrés es una respuesta natural y adaptativa del cuerpo ante demandas externas o internas que requieren un esfuerzo o adaptación. Por ejemplo, enfrentarse a una fecha límite en el trabajo o en los estudios, llegar tarde a una cita o hacer una mudanza. En pequeñas dosis, el estrés es útil, nos activa y nos motiva a superar retos, pero en grandes dosis puede ser nocivo.
Por otro lado, la ansiedad es una reacción emocional que surge ante la anticipación de un peligro o problema, real o imaginado. Por ejemplo, temor a hablar en público, pensamientos recurrentes sobre el padecimiento de una enfermedad o anticipación de problemas de pareja. Mientras que el estrés está vinculado a un evento presente o inmediato, la ansiedad suele estar asociada a preocupaciones sobre el futuro o situaciones que aún no han ocurrido.
Si quieres leer más sobre este tema, puedes echarle un vistazo a Qué es la ansiedad, sus síntomas y cómo superarla.

Primeros signos de ansiedad y estrés
A veces, estos estados aparecen de forma gradual y silenciosa. Es posible que durante semanas o meses notes pequeños cambios: más cansancio, apatía, menos ganas de socializar o un nerviosismo constante sin motivo aparente. Otras veces, surgen de manera repentina, tras un cambio importante o una situación que percibimos como amenazante. En estas ocasiones es más fácil identificar los cambios anímicos. Reconocer los primeros signos es fundamental para evitar que la ansiedad o el estrés se conviertan en un problema crónico.
Causas frecuentes de ansiedad y estrés en Fuengirola
- Factores laborales: exceso de trabajo, conflictos laborales, horarios inestables o inseguridad laboral.
- Factores económicos: deudas, incertidumbre financiera o gastos extraordinarios.
- Factores académicos: exámenes, presión por el rendimiento o sobrecarga de tareas.
- Estilo de vida estresante: horarios que se solapan, poco tiempo de descanso, comidas no planificadas.
- Factores sociales: falta de apoyos sociales, soledad, falta de conexión con el grupo de iguales.
- Uso de la tecnología: sobreexposición a noticias negativas, comparación constante con otros, exigencia, incapacidad para desconectar.
- Factores familiares/pareja: conflicto con familia o pareja, enfermedades, falta de apoyo.
- Factores personales: exigencia, perfeccionismo, incapacidad de poner límites, falta de conductas de autocuidado.
Además de estos factores, vivir en un entorno donde la imagen y la productividad tienen un gran peso puede llevarnos a exigirnos más de lo que realmente podemos dar, generando una presión interna constante. Incluso el clima, aunque por lo general sea agradable, también puede influir: los días de calor intenso pueden reducir nuestra energía y paciencia, afectando nuestro estado de ánimo.
Síntomas más comunes
Entre los síntomas más habituales del estrés y la ansiedad, podemos encontrarnos con los siguientes:
- Tensión muscular
- Dolores de cabeza
- Nerviosismo
- Palpitaciones o sensación de ahogo
- Irritabilidad o cambios bruscos de humor
- Fatiga persistente
- Problemas digestivos
- Insomnio
- Dificultad para concentrarse
- Sensación de preocupación constante, incluso sin un motivo claro
No todas las personas experimentan los mismos síntomas, ni con la misma intensidad. En ocasiones, la ansiedad y el estrés se manifiestan de forma más sutil, a través de pequeñas molestias físicas o cambios emocionales que solemos pasar por alto. Sin embargo, con el tiempo pueden intensificarse y llegar a afectar a distintas áreas de nuestra vida: desde la salud física hasta nuestras relaciones personales.
Si quieres profundizar en los síntomas de la ansiedad, puedes continuar leyendo en Ansiedad: la clave para vencerla

Estrategias para gestionar la ansiedad y el estrés
– Psicoeducación y autoconocimiento
Reconocer cómo y cuándo aparecen tus síntomas es el primer paso. Llevar un registro de las situaciones y reacciones que experimentas puede ayudarte a identificar patrones y comprender mejor qué te afecta.
– Técnicas de relajación
La respiración diafragmática, la meditación o el mindfulness son herramientas eficaces para reducir la tensión física y mental. Tomar consciencia de nuestro ritmo diario y permitirnos bajar el ritmo, sin ir corriendo a todos lados, también es una forma de cuidar nuestra salud emocional.
– Actividad física
Caminar por la playa, practicar yoga o nadar son excelentes formas de liberar estrés y generar endorfinas. El movimiento corporal contribuye no solo a mejorar el estado de ánimo, sino también a mantener una mente más despejada y equilibrada.
– Organización y priorización
Establecer rutinas y dividir las tareas grandes en pasos más pequeños ayuda a evitar la saturación. Esta es una de las estrategias más útiles para quienes buscan manejar la ansiedad relacionada con el trabajo o con las exigencias del día a día.
– Red de apoyo
Compartir lo que sientes con personas de confianza o participar en grupos de apoyo puede aliviar la carga emocional. No estás solo: habla y conecta con otros.
Además, resulta fundamental desarrollar habilidades de gestión emocional, como aprender a poner límites saludables, decir “no” cuando sea necesario y permitirte momentos de descanso sin sentir culpa. Incorporar pequeños hábitos, como desconectar del móvil durante algunas horas o dedicar unos minutos al día a una actividad creativa, puede ser muy beneficioso.
¿Cuándo acudir a un psicólogo por ansiedad o estrés?
Es aconsejable acudir a un psicólogo en Fuengirola si:
- El estrés y la ansiedad interfieren de forma constante con tu vida diaria.
- Presentas síntomas físicos intensos sin causa médica aparente.
- Has dejado de disfrutar de actividades que antes te resultaban agradables.
- Te cuesta mantener relaciones sociales o cumplir con tus responsabilidades.
Conclusión
Vivimos en un mundo con un ritmo cada vez más acelerado, lleno de novedades y, aparentemente, con menos tiempo para cuidarnos. Es importante no dejarnos arrastrar por las presiones, tanto externas como internas. La ansiedad y el estrés, cuando alcanzan niveles moderados o altos, no deberían normalizarse.
Aprende a identificar las fuentes de estrés y a realizar los cambios necesarios para llevar un estilo de vida más equilibrado y beneficioso, tanto para ti como para las personas que te rodean.
Si vives en Fuengirola y quieres comenzar a sentirte mejor, no dudes en ponerte en contacto conmigo a través del correo electrónico info@psicologiacarmengomez, llamándome al número 623986449 o enviándome un mensaje de WhatsApp. Si no te lo cojo, es que estoy en terapia. Te devolveré la llamada en cuanto tenga un hueco. Estaré encantada de ayudarte en este proceso, ya sea en Fuengirola u online.
